Vacas de ciudad
Aquí están. Tiernas, simpáticas, firmes ante las tempestades, como si fueran vacas de cartón piedra, y con la intención de iniciar su primer paso.
Son lienzos trashumantes en dehesas de hormigón. Se clavan en las aceras con sus ojos de bondad y sus mugidos de silencio para llamar a los peregrinos de paso. No les importa mostrar sus cuerpos tatuados ni sus ubres apuntando al asfalto. Se dejan acariciar por niños y mayores, y les encanta posar para inmortalizar la fugacidad de una sonrisa.
Son las musas del Madrid romántico diseminadas al pie de sus edificios clásicos, sus plazas míticas, sus calles mágicas. Son vacas de ciudad a la espera de cualquier cowboy de cualquier día.|kLiO

